Archivos para 19 enero 2015

El jardín de la memoria

Señalaba el profesor Cruz Mundet que los archivos y su documentación tenía su origen en la propia organización social de la humanidad. Por tanto, la necesidad de conservar y organizar el registro documental de nuestra memoria viene, ciertamente, de lejos. En Gijón, el encargado de la custodia de la memoria de la ciudad, de toda la ingente cantidad de documentación producida y recibida por el Ayuntamiento en el desarrollo de las funciones que le son propias, es el Archivo Municipal, localizado en el barrio de Cimavilla, en la conocida como torre del Reloj. Si no fuera por los serios problemas de funcionalidad y de accesibilidad derivados de la propia esencia de este edificio histórico (conviene recordar que la torre, que fue sede temporal del gobierno municipal y cárcel pública hasta 1909, fue edificada en 1572 y rehabilitadtorre Reloja recreando el volumen original en 1992, momento en el se le añadió un edificio anexo para archivo), no cabría pensar en un espacio más apropiado para albergar el archivo histórico de la ciudad, apretado contra la muralla romana que lo atraviesa como una vieja cicatriz, erguido como un surtidor de sueños e historias entre el humilde caserío del barrio viejo.

El archivo municipal es uno servicios municipales más antiguos pues hay noticias de su existencia desde 1560, estando fechado el documento más antiguo que se conserva en 1507. Desde hace años, el archivo está organizado y gestionado de manera profesional, y no tiene nada que ver con esa suerte de cueva del tesoro, casi autogestionada, que fue hasta los años ochenta del siglo XX, con infinidad de expedientes y documentación sin archivar, amontonada en un semisótano de la casa consistorial en el que no eran infrecuentes, ni la distracción de documentos, ni las inundaciones (sus nefastas consecuencias todavía son visibles en multitud de expedientes). Actualmente, el Archivo Municipal está organizado en 5 secciones: Archivo Histórico, Archivo Central Administrativo, Archivo de Imágenes, Biblioteca y Hemeroteca, y conserva y pone a disposición de los ciudadanos (con las restricciones que marca la ley vigente en lo relativo al derecho a la privacidad) 17 fondos archivísticos, siendo el de mayor entidad el fondo municipal, que abarca desde 1507 hasta los últimos cinco años (estos fondos más recientes se conservan en los archivos de gestión de las oficinas municipales). Otros fondos destacados que integran la sección del Archivo Histórico son el de Astilleros del Cantábrico y Riera, el Archivo del Instituto de Puericultura, el de la Asociación Benéfica Constructora Nª Sª de Covadonga o la Sección de Cartografía (fondo casi desconocido para el público pero que cuenta con una magnífica colección de planos y mapas de gran utilidad para el rastrear la evolución y las transformaciones del territorio gijonés). Todas estas colecciones documentales cuentan con instrumentos descriptivos que facilitan la localización y consulta de la documentación. Para facilitar esta consulta pública (uno de los cometidos básicos de cualquArchivo Municipalier archivo público), el Archivo Municipal viene realizando en los últimos años un esfuerzo notable en la informatización de la gestión de sus fondos, si bien, hasta el momento, y para desazón de investigadores y curiosos, sólo centrada en la documentación administrativa municipal y no a la de carácter histórico. También es de destacar el empeño por digitalizar los fondos de la Hemeroteca y del Archivo de Imágenes, del cual ya están digitalizadas unas 39.000 imágenes, pertenecientes a las colecciones Patac, Suárez y Municipal. Para posibilitar la consulta en red de las mismas, el Ayuntamiento adquirió recientemente un software específico que, parece, está en proceso de implantación. La iniciativa se estima muy oportuna, pero debería ir acompañada de la instalación en las propias dependencias del Archivo de algún equipo habilitado ex-profeso, pues no todo el mundo tiene acceso a la red desde su casa. Otra sección del Archivo muy poco conocida pero de gran interés es la Biblioteca, un fondo especializado en temas gijoneses, cuyos registros pueden consultarse por Internet a través del catálogo de la Red de Bibliotecas de Asturias. Este fondo, que atesora verdaderas joyas, se engrosa periódicamente con todas aquellas publicaciones de temática gijonesa que salen a la luz.

Aunque pueda parecer por lo apuntado anteriormente, el archivo gijonés, nuestro particular jardín de la memoria, no es sólo refugio de estudiosos e investigadores (debo confesar que algunos de los momentos más felices de mi vida los pasé entre sus paredes enredado entre planos y papeles varios). De esto saben todos aquellos ciudadanos que acuden, rebotados de otras instancias municipales, en busca de los planos de su edificio, esos que le reclama el contratista encargado de instalar el ascensor, el técnico que está buscando la fuga que periódicamente anega el portal, o el emigrante que busca sus orígenes familiares. También los que suspiran por encontrar la licencia de apertura de ese local que quieren alquilar. Todos ellos encuentran su espacio en el Archivo, todas las consultas son atendidas con diligencia y amabilidad, aunque no todas ellas puedan ser resultas a conveniencia, bien por no aportar información suficiente, porque la documentación no se encuentre en el archivo o por ser ésta incompleta, como sucede con algunas licencias de obra mayor anteriores a 1890, que no incluyen el correspondiente proyecto (en esa época los edificios levantados fuera del radio urbano estaban exentos de ese trámite).

Desaparecida calle Nueva, Pumarín. AMG.

Desaparecida calle Nueva, Pumarín. AMG.

Para los investigadores, el Archivo es siempre una puerta entreabierta que invita a traspasar el umbral de lo ya conocido, el eco que alienta nuevas historias. Recientemente he podido trabajar en la ordenación, descripción e instalación de un conjunto de documentación relacionado con el Plan de Ordenación de Gijón de 1971, conocido como Plan Cores Uría-Álvarez Sala, por ser éstos los técnicos encargados de su redacción. Sin entrar en el detalle del proyecto, ni en los complejos avatares de dicho planeamiento, sí es relevante señalar que dentro de la documentación propia de los planes parciales que desarrollaban el plan (documentos elaborados a partir de 1970 por la consultora madrileña Urbanismo, Ingeniería y Arquitectura), en concreto los documentos de Información Urbanística, incorporan un completo reportaje fotográfico de cada uno de los polígonos objeto de ordenación. Este repertorio fotográfico, cuya información se puede complementar con la aportada en los planos del estado actual de esos espacios, nos permite obtener una imagen precisa del estado de los barrios de Gijón en un momento clave de su historia urbanística, en pleno proceso de transformación por la marea del desarrollismo. Otro camino esbozado para un mejor conocimiento de la historia urbana y social de Gijón.

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