Los origenes del fútbol en Gijón

Con las primeras luces del siglo XX llegó a Gijón el foot-ball, deporte, como es sabido, importando de Gran Bretaña, donde se practicaba con gran aceptación popular desde el último tercio del siglo XIX. Fueron los pies ocios de un ramillete de entusiastas jóvenes integrantes de la burguesía local, quienes comenzaron a practicar este nuevo sport en Gijón, juego con el que habían tenido contacto durante sus estancias formativas en el extranjero. Un somero repaso a los integrantes de los primeros clubes formados en la ciudad basta para identificar ilustres apellidos de la burguesía gijonesa como Adaro, Belaunde, Alvargonzález, Villaverde o Felgueroso, entre otros. Nació así el fútbol en Gijón como un deporte practicado por una minoría elitista y entusiasta (la única que disponían de tiempo de ocio en un momento en el que las jornadas laborales eran largas y agotadoras y sin apenas tiempo de asueto), que, con su afición por el ejercicio físico en general, y por el balompié en particular, consiguieron que pronto prendiese la chispa entre las clases populares y el fútbol se transformara en un auténtico fenómeno de masas seguido y practicado con auténtico entusiasmo por la juventud gijonesa y asturiana. La relativa sencillez de las reglas, el hecho de que solo de necesitase un balón para su práctica y la abundancia de espacios abiertos donde jugar, fueron argumentos de mucho peso a favor del arraigo del fútbol como deporte de práctica generalizada en la ciudad.

El inicial carácter burgués del nuevo juego quedó reflejado en las crónicas periodísticas de la época en las que se calificaba al fútbol como un “culto sport” de creciente aceptación social. También recogió la prensa gijonesa el interés que despertaba el balompié en la sociedad local, convirtiéndose los primeros encuentros en verdaderos actos sociales que eran frecuentados por los estratos más acomodados del Gijón de la época, trasladando alrededor de los terrenos de juego las prácticas sociales de los cafés y salones privados “numeroso público presenció el match, las tribunas y sillas estaban concurridísimas, entre la concurrencia bellas mujeres”, recogía una crónica de 1905.

Parece que el arenal de San Lorenzo fue el primer escenario donde los jóvenes atletas gijoneses comenzaron a poner en práctica lo aprendido del nuevo deporte más allá de las fronteras locales, y donde lucieron, con fulgor de estrellas, indumentarias y rudos balones de cuero importados del extranjero. Con el Cantábrico como de telón de fondo, la avanzadilla futbolística pronto creó afición y ésta se materializó en la formación de los primeros clubes, que tuvieron como seña de identidad el fomento del ejercicio físico y de la cultura del deporte, en un ideario muy próximo al higienismo finisecular. A la temprana fecha de 1903 apareció la sociedad deportiva Gijón Sport Club, presidida por José Suárez, y que contaba entre sus filas a dos jovencísimos Luis Adaro Porcel y Romualdo Alvargonzález Lanquine, como rutilantes estrellas. Durante ese verano y en años sucesivos el Gijón Sport Club, entre otros actos culturales y lúdicos, organizó festivales deportivos en los que los partidos de fútbol eran la atracción principal. En 1904 nació otra nueva entidad deportiva en la ciudad, la Juventud Sportiva Gijonesa, y al año siguiente, vio la luz el club Sporting Gijonés, precedente del actual Real Sporting de Gijón, agrupación formada por un grupo de jóvenes voluntariosos asiduos practicantes del fútbol playero, presididos por Anselmo López, que también fue jugador del mismo. Su aparición contribuyó a animar el panorama futbolístico en la villa y la popularidad del nuevo sport, que, aunque veía limitada la celebración de encuentros a la época estival (y en escaso número), comenzaba a despertar pasiones. Otro semillero de futbolistas y de entusiastas de este neonato deporte fue el colegio de la Inmaculada, donde los modernos padres jesuitas pronto alentaron la creación de equipos escolares, tal y como recogieron las páginas de la revista del centro y la prensa gijonesa.

Aguerrido futbolista local en el campo de La Electra del Llano.

Aguerrido futbolista local en el campo de La Electra del Llano.

Muchos de estos partidos de fútbol tuvieron un fin benéfico, hecho que estimuló la asistencia de público a los mismos y contribuyó a su difusión. Este es el caso del encuentro disputado en el campo o “explanada” de El Bibio en junio de 1906 entre Gijón Sport Club y el Sport Club Avilesino, cuya recaudación se destinó a la Asociación Cultura e Higiene.

Una vez superada la fase embrionaria del fútbol gijonés, la playa de San Lorenzo en su condición de escenario futbolístico quedó relegada a los aficionados amateur, y los principales equipos de la ciudad buscaron un acomodo más acorde con su categoría. Aparte del citado campo de El Bibio, los primeros encuentros en los que se cobró entrada tuvieron lugar en el denominado “Prau Redondo”, situado en las proximidades de la primigenia iglesia de San José, en el Humedal. A este siguieron el viejo Molinón, que pasó a ser utilizado de forma regular para la práctica del fútbol desde 1910 (aunque la primera mención en la prensa es de 1908), y La Matona, en La Guía.

 

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